Stéphanie Frappart es una árbitra de fútbol francesa nacida el 14 de diciembre de 1983 en Le Plessis-Bouchard. Desde muy joven mostró interés por el arbitraje y ha desarrollado una trayectoria puntera, tanto en el fútbol femenino como masculino, rompiendo numerosas barreras en el proceso.
Comenzó su carrera arbitral dirigiendo partidos juveniles y regionales antes de avanzar a las categorías masculinas en Francia. En 2014 fue la primera mujer en arbitrar un partido de la segunda división masculina francesa (Ligue 2). En abril de 2019 debutó en la Ligue 1-masculina, convirtiéndose en la primera mujer en hacerlo en esa competición.
En el ámbito internacional su progresión también ha sido histórica. Está incluida en la lista de árbitros internacionales de la FIFA desde 2009. Ha dirigido finales de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2019 y se convirtió en la primera mujer en arbitrar un partido masculino de una fase final de la Copa Mundial de la FIFA 2022 (Alemania vs Costa Rica).
Su estilo se caracteriza por firmeza, claridad en las decisiones y capacidad para mantener el control de partidos de alto nivel, lo cual le ha permitido ganar la confianza de órganos arbitrales tanto nacionales como internacionales. Más allá de sus logros técnicos, Frappart también es reconocida por su papel de inspiración: aboga por una mayor integración de mujeres en el arbitraje y participa en programas que promueven esa meta.
En resumen, Stéphanie Frappart destaca no solo por su trayectoria arbitral, sino también por el valor simbólico y práctico de su presencia en escenarios donde antes no había sido común que una mujer arbitrara. Su progresión invita a reflexionar sobre la evolución del arbitraje y la apertura de nuevos caminos en el deporte.