Sergiu Claudiu Mureșan Mureșan, nacido en 1991 en Baia Mare (Rumanía), es árbitro con doble nacionalidad rumano-española y abogado fiscal en Elche. Se formó en la Comunidad Valenciana y fue escalando desde Segunda B en 2019, pasando por la Primera Federación, hasta lograr en la temporada 2024-25 su debut en el fútbol profesional como árbitro de Segunda División.
En su primer curso en la categoría dirigió 21 partidos, con un promedio cercano a 5 amarillas por encuentro y 8 expulsiones, cifras que reflejan un estilo firme, de criterio riguroso y con poca tolerancia a la dureza excesiva. Es un colegiado que se hace notar en el control disciplinario, sin dudar en recurrir a la tarjeta roja cuando lo considera necesario.
Algunos partidos lo retratan bien: en el Sporting de Gijón–Albacete mostró tres expulsiones, mientras que en un Ceuta–Málaga (1-1) llegó a enseñar nueve cartulinas. También fue protagonista en choques de Primera Federación como el Antequera–Ceuta (0-0), con seis amarillas, demostrando su autoridad en duelos de máxima tensión.
Entre sus hitos figura su designación como cuarto árbitro en el Betis–Real Madrid (1-1), un escaparate en la élite, y su elección para el partido inaugural de la temporada 2025-26, el Real Valladolid–AD Ceuta FC, lo que confirma la confianza creciente que despierta en el arbitraje español.